La Video Game History Foundation pide soluciones reales para preservar videojuegos tras el giro digital de Sony y el posible camino de Xbox
por Edgar OteroLa Video Game History Foundation ha respondido públicamente al anuncio de Sony sobre el fin de los juegos físicos en PlayStation a partir de enero de 2028 y al cierre progresivo de tiendas digitales antiguas como las de PS3 y PSP. La organización, a través de una declaración de su director Frank Cifaldi, sostiene que el impacto para consumidores, reventa y parte del tejido comercial del videojuego es claro, pero advierte de que el verdadero problema de fondo está en cómo se va a preservar el videojuego cuando la industria avance hacia un modelo cada vez más digital y dependiente de infraestructuras cerradas.
La reacción llega después de que Sony confirmara que no habrá más juegos físicos para PlayStation a partir de enero del 2028, una decisión que la compañía vinculó a la evolución de las preferencias de los usuarios y que también se acompaña del cierre de tiendas heredadas en plataformas antiguas. A eso se suma que la desaparición del formato físico refuerza los rumores de una PS6 y Xbox Helix totalmente digital, algo que amplía el debate desde un movimiento puntual de Sony hacia un posible cambio estructural en la siguiente generación de consolas.
Con todo esto sobre la mesa, la fundación no centra su mensaje solo en la pérdida del disco como soporte, sino en la fragilidad del acceso a los juegos cuando desaparecen tiendas, servidores y canales oficiales de distribución. Su argumento es que el soporte físico ya llevaba tiempo dejando de ser una garantía plena de preservación, porque muchos títulos modernos dependen de parches de lanzamiento, actualizaciones posteriores o elementos online sin los que el juego conservado en disco no representa exactamente la obra que los usuarios terminaron jugando.
La fundación sitúa el foco en archivos, museos y acceso legal a los juegos

La Video Game History Foundation explica que museos y archivos llevan años preparándose para una situación en la que guardar discos en una estantería ya no será suficiente para preservar el videojuego contemporáneo. En otras palabras, incluso cuando existía una edición física, esta no siempre resolvía el problema de conservación a largo plazo, ya que buena parte del contenido que define la experiencia final ha pasado a depender de componentes digitales, revisiones del código y estructuras de distribución que no están pensadas para durar décadas.
Ese planteamiento conecta con un problema jurídico y sectorial que lleva tiempo abierto. Hace solo unas semanas, Bruselas enfrió la iniciativa Stop Killing Games y descartó, por ahora, obligar legalmente a que los videojuegos sigan funcionando tras su cierre. La Comisión Europea reconoció la preocupación cultural y de consumo, pero evitó imponer una solución general por el choque con derechos de propiedad intelectual. Por lo tanto, el espacio que reclaman archivos, investigadores y entidades de preservación sigue sin resolverse del todo por la vía regulatoria.
La fundación apunta además a la responsabilidad de los grupos de la industria. En su declaración menciona expresamente a la Entertainment Software Association y reclama que, si propietarios de plataforma y editores apuestan por eliminar tanto el soporte físico como tiendas digitales antiguas, entonces también deberían impulsar fórmulas legales y técnicas que permitan a museos y archivos conservar ese contenido digital-only y hacerlo accesible con fines de investigación. Según su postura, el problema no es solo que cambie el modelo comercial, sino que ese cambio siga produciéndose sin una infraestructura de preservación proporcional.
Del consumidor actual a la preservación dentro de 50 años
La declaración de la Video Game History Foundation también hace distinción de dos puntos importantes. Por un lado, está el del usuario, que pierde opciones de compra, reventa y propiedad cuando desaparecen los juegos físicos y se cierran tiendas. Por otro, el de instituciones que trabajan con objetivos de conservación cultural a largo plazo y que no pueden limitarse a descargar una copia de un juego actual y confiar en que siga funcionando dentro de medio siglo. Ahí es donde la organización considera que la industria todavía no ha ofrecido una respuesta convincente.
El mensaje encaja con un momento en el que Sony ya ha fijado una fecha concreta para el abandono del formato físico en PlayStation, mientras que Xbox aparece cada vez más asociada a un futuro también totalmente digital si se cumplen los rumores sobre su próxima generación. La cuestión ya no es solo comercial, sino también patrimonial. A saber, cómo conservar obras que dependen de sistemas cerrados, parches, servidores y licencias cuando los propios propietarios de la plataforma dejan atrás esos entornos y no existe un marco claro para archivarlos legalmente.
A continuación, te dejamos la respuesta íntegra de la Video Game History Foundation:
Esta es una noticia desafortunada para quienes todavía prefieren comprar juegos en formato físico, y sin duda supone un golpe para los derechos de los consumidores, el mercado de reventa y los creadores de videojuegos cuyos negocios dependen del mercado físico. Pero, desde la perspectiva de los profesionales de la preservación, esto no tiene tanto impacto como podría parecer.
La realidad es que la inmensa mayoría de los videojuegos producidos en las dos últimas décadas no se hicieron para consolas domésticas dedicadas, y mucho menos se publicaron en soporte físico. Y, aun cuando se lanzaban en formato físico, el parche digital del día uno era prácticamente seguro, lo que significa que, aunque un disco preserve datos de una forma accesible, puede que no represente el juego que la gente llegó a jugar realmente. Los museos y archivos llevan tiempo preparándose para este futuro, con la expectativa de que colocar discos en una estantería no iba a ser una solución a largo plazo para preservar los juegos nuevos.
Lo que nos sigue desconcertando es qué espera la industria que hagan instituciones como la nuestra al respecto. Si los propietarios de plataforma están decidiendo eliminar el formato físico y las antiguas tiendas digitales, entonces también nos gustaría ver a grupos de la industria como la Entertainment Software Association ofrecer soluciones significativas para que archivos y museos puedan preservar legalmente el contenido exclusivamente digital y hacerlo accesible para la investigación. Todo el mundo está de acuerdo en que este es un problema serio, pero la ESA se ha opuesto repetidamente a los esfuerzos de las instituciones de patrimonio cultural por reformar las leyes de protección de copias digitales para facilitar este trabajo. La industria necesita sentarse de forma seria a la mesa sobre esta cuestión, porque pedir a los museos que descarguen una copia de Grand Theft Auto VI y esperen que funcione dentro de 50 años no es una solución de preservación.
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